Ha sido un día horrible, como esas carreteras que no terminan nunca. Desde que me he levantado no me han parado de suceder cosas, empezando porque no me entraban las lentillas, después nada más salir de mi casa se pone a llover, como no, y yo sin paraguas ni leches, luego me pongo a escuchar música y me se estropean las cascos.
Y lo mejor de todo es que ya que música no podía escuchar, me pongo a hablar conmigo mismo, una de esas conversaciones que no debería ni pensar, pero así soy, en conclusión he sacado que tengo la necesidad de hablar con mis amigos y de que lleguen ya de una vez, porque creo que les necesito, a todos y cada uno de ellos, porque el solo hecho de estar a su lado me llena de felicidad y no necesito decir nada porque ellos ya lo saben solo con mirarme.
Espero que este día termine pronto, porque además de que me voy a quedar si uñas del agobio que tengo, no me siento bien acogido en este planeta llamado tierra.